jueves, 20 de junio de 2013

Competitividad educativa latinoamericana.

¿Que nos hace pensar que hemos tomado el camino correcto? ¿Que nos hace pensar que podemos aportar al desarrollo científico de la humanidad? ¿Qué muestras de nuestra identidad son evidentes en la escena del conocimiento global? Preguntas como estas me he formulado durante los últimos meses en torno al papel de la educación en la sociedad latinoamericana de hoy y quisiera con este artículo exponer mis inquietudes sobre el quehacer de la pedagogía en estas lides.

La universidad, tal como la conocemos afronta un procesos de metamorfosis; desde su estructura, ha visto  como paulatinamente los cambios tecnológicos se han apoderado de ella y le han llevado a instancias que jamás considero pertinentes; solo para citar un ejemplo, comentare que cuando cursaba mi pregrado en el año 2004 o 2005, no solo se nos estaba vetado el uso de redes sociales a través de los implementos tecnológicos de la institución, sino que además se nos exhortaba a no perder el tiempo con dichas aplicaciones virtuales y a enfocarnos en las cátedras y actividades académicas, hoy es sorprendente no solo que esta sea una práctica muy corriente dentro de los pasillos de la que fuera mi universidad, sino que además, es la universidad una de las principales clientes de estos medios de interacción, pide ser seguida en Facebook y twitter, se preocupa por acumular seguidores y le interesa de sobre manera ser tagueada en las fotos en las que aparezcan jóvenes con sonrisas de oreja a oreja. Esta situación evidencia una clara estrategia de marketing,  pero por demás da cuenta de el rejuvenecimiento o adaptación o bien cambio de percepción que la universidad viene experimentando.

Pero más allá del coletazo de los dispositivos móviles, los nuevos canales de interacción y las plataformas virtuales, la universidad experimenta un cambio desde su espíritu y esto obedece a las nuevas necesidades de una sociedad en movimiento, de esta manera la universidad ha tenido que dejar su carácter acumulativo de conocimiento y hacerse práctica, ha tenido que pasar de las tesis anquilosadas en los estantes a documentos digitales con resúmenes breves que atiendan a la rapidez con la que un usuario de este siglo precisa ¿consumir la información.

Aun mas, las universidades privadas han hecho el ejercicio en números y se han dado cuenta que patrocinar programas virtuales, no solo facilita la inscripción de un mayor número de estudiantes sino que por demás ahorra el valor en servicios domiciliarios y el desgaste de una planta física, así las cosas al negocio de la educación le sale más rentable acercarse a los modelos que la sociedad demanda.

Pero hasta este punto del discurso el tema sigue siendo bastante superfluo, ¿qué tal si nos acercamos más al núcleo y tocamos el alma de la universidad?, ¿el objetivo practico?
Particularmente he sido muy crítico de los modelos de enseñanza y creo que no se puede criticar en negativos absolutos como tampoco en alabanzas generalizadas, pero si hay un tema que me preocupa es el aporte de las universidades latinoamericanas al desarrollo científico humano, esto así porque a propósito de los cambios estructurales que sufre la universidad, es preciso aprovechar la coyuntura y preguntarnos si hemos tomado el camino adecuado y fijar nuestros objetivos como docentes de las nuevas generaciones.

El proceso educativo de la gran mayoría de las universidades en los países latinoamericanos, esta sesgado por un pasado estático en las aulas, educación anacrónica que no da cuenta de los movimientos actuales, ya no se puede impartir una clase de derecho desde la revisión exhaustiva de unos libros empolvados, es menester hacerse practico, poner las cartas sobre la mesa y a los estudiantes sobre la línea del hacer; los planos de un arquitecto pasaron de la tinta al AutoCAD, y las lúdicas infantiles parecen tener fines más claros que la mera entretención toda vez que se trate de los desafíos que representan educar a la primera infancia.

Todos estos elementos son remezones que vienen a mover a la universidad en los últimos diez años pero que muy a nuestro pesar no nacen de nuestro interés por dinamizar la estructura académica, sino por la observancia de los modelos que Harvard, Cambridge, Oxford y otras tantas han experimentado, me pregunto entonces ¿a qué se le hubiese apostado desde el alma de la universidad latinoamericana? ¿Cuál es el aporte de nuestra identidad a la universidad global?

Los procesos que he podido evidenciar en el diplomado de pedagogía que curso en la actualidad, me han llevado a percibir como nuestras conclusiones sobre los cambios que nos corresponde asumir de cara al nuevo siglo, no son más que las conclusiones a las que universidades foráneas llegaron hace ya un tiempo atrás nacidas de su implementación.



Lamento mucho como en nuestras universidades latinoamericanas, nos encontramos aun debatiendo y reflexionando sobre el tema y esperando que en un tiempo cercano estemos listos para hacer la revolución de los saberes, cuando esta ya es una práctica ejecutada en los países desarrollados.

Gonzalo Bernardos, Profesor de la universidad de Barcelona, en su conferencia países emergentes, habla del potencial de nuestros países y muestra de manera económica como el mundo emergente está preparada para asumir nuevos retos dados los diferentes fenómenos que afectan al globo, si dispone de media hora de este tema siga este link.

Hemos perdido un poco de tiempo creo yo, pero creo también que lo hemos perdido en función de esperar que nos lleguen avances de afuera, creo que existe una resistencia a la innovación y a la creación desde adentro, puede ser por la falta de subsidios y la sobrecarga laboral, pero aun así considero que desde el quehacer científico en términos educativos, le tememos un poco al remezón, tal vez por miedo a fallar, tal vez por no contar un aval externo, tal vez porque no confiamos lo suficiente en nuestras habilidades.

Creo que nos corresponde analizar el papel de la universidad latinoamericana y en nuestro caso la colombiana de manera puntual, no mirando solamente a los retos tecnológicos del nuevo siglo sino también al factor diferenciador que le dará lugar en la historia mundial y así mismo que manifiesta su propia identidad en el contexto global.

hasta aquí otra critica sin fundamento.

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