¿Que nos hace pensar que hemos tomado el camino
correcto? ¿Que nos hace pensar que podemos aportar al desarrollo científico
de la humanidad? ¿Qué muestras de nuestra identidad son evidentes en la escena
del conocimiento global? Preguntas como estas me he formulado durante los últimos
meses en torno al papel de la educación en la sociedad latinoamericana de hoy y
quisiera con este artículo exponer mis inquietudes sobre el quehacer de la pedagogía
en estas lides.
La universidad, tal como la conocemos afronta un
procesos de metamorfosis; desde su estructura, ha visto como paulatinamente los cambios tecnológicos se
han apoderado de ella y le han llevado a instancias que jamás considero
pertinentes; solo para citar un ejemplo, comentare que cuando cursaba mi
pregrado en el año 2004 o 2005, no solo se nos estaba vetado el uso de redes
sociales a través de los implementos tecnológicos de la institución, sino que además
se nos exhortaba a no perder el tiempo con dichas aplicaciones virtuales y a
enfocarnos en las cátedras y actividades académicas, hoy es sorprendente no
solo que esta sea una práctica muy corriente dentro de los pasillos de la que
fuera mi universidad, sino que además, es la universidad una de las principales
clientes de estos medios de interacción, pide ser seguida en Facebook y
twitter, se preocupa por acumular seguidores y le interesa de sobre manera ser
tagueada en las fotos en las que aparezcan jóvenes con sonrisas de oreja a
oreja. Esta situación evidencia una clara estrategia de marketing, pero por demás da cuenta de el
rejuvenecimiento o adaptación o bien cambio de percepción que la universidad
viene experimentando.
Pero más allá del coletazo de los dispositivos móviles,
los nuevos canales de interacción y las plataformas virtuales, la universidad
experimenta un cambio desde su espíritu y esto obedece a las nuevas necesidades
de una sociedad en movimiento, de esta manera la universidad ha tenido que
dejar su carácter acumulativo de conocimiento y hacerse práctica, ha tenido que
pasar de las tesis anquilosadas en los estantes a documentos digitales con resúmenes
breves que atiendan a la rapidez con la que un usuario de este siglo precisa ¿consumir
la información.
Aun mas, las universidades privadas han hecho el
ejercicio en números y se han dado cuenta que patrocinar programas virtuales,
no solo facilita la inscripción de un mayor número de estudiantes sino que por demás
ahorra el valor en servicios domiciliarios y el desgaste de una planta física, así
las cosas al negocio de la educación le sale más rentable acercarse a los
modelos que la sociedad demanda.
Pero hasta este punto del discurso el tema sigue
siendo bastante superfluo, ¿qué tal si nos acercamos más al núcleo y tocamos el
alma de la universidad?, ¿el objetivo practico?
Particularmente he sido muy crítico de los
modelos de enseñanza y creo que no se puede criticar en negativos absolutos
como tampoco en alabanzas generalizadas, pero si hay un tema que me preocupa es
el aporte de las universidades latinoamericanas al desarrollo científico humano,
esto así porque a propósito de los cambios estructurales que sufre la
universidad, es preciso aprovechar la coyuntura y preguntarnos si hemos tomado
el camino adecuado y fijar nuestros objetivos como docentes de las nuevas
generaciones.
El proceso educativo de la gran mayoría de las
universidades en los países latinoamericanos, esta sesgado por un pasado estático
en las aulas, educación anacrónica que no da cuenta de los movimientos
actuales, ya no se puede impartir una clase de derecho desde la revisión exhaustiva
de unos libros empolvados, es menester hacerse practico, poner las cartas sobre
la mesa y a los estudiantes sobre la línea del hacer; los planos de un
arquitecto pasaron de la tinta al AutoCAD, y las lúdicas infantiles parecen
tener fines más claros que la mera entretención toda vez que se trate de los desafíos
que representan educar a la primera infancia.
Todos estos elementos son remezones que vienen a
mover a la universidad en los últimos diez años pero que muy a nuestro pesar no
nacen de nuestro interés por dinamizar la estructura académica, sino por la
observancia de los modelos que Harvard, Cambridge, Oxford y otras tantas han
experimentado, me pregunto entonces ¿a qué se le hubiese apostado desde el alma
de la universidad latinoamericana? ¿Cuál es el aporte de nuestra identidad a la
universidad global?
Los procesos que he podido evidenciar en el
diplomado de pedagogía que curso en la actualidad, me han llevado a percibir
como nuestras conclusiones sobre los cambios que nos corresponde asumir de cara
al nuevo siglo, no son más que las conclusiones a las que universidades foráneas
llegaron hace ya un tiempo atrás nacidas de su implementación.
Lamento mucho como en nuestras universidades latinoamericanas, nos encontramos aun debatiendo y reflexionando sobre el tema y esperando que en un tiempo cercano estemos listos para hacer la revolución de los saberes, cuando esta ya es una práctica ejecutada en los países desarrollados.
Gonzalo Bernardos, Profesor de la universidad de
Barcelona, en su conferencia países emergentes, habla del potencial de nuestros
países y muestra de manera económica como el mundo emergente está preparada
para asumir nuevos retos dados los diferentes fenómenos que afectan al globo,
si dispone de media hora de este tema siga este link.
Hemos perdido un poco de tiempo creo yo, pero
creo también que lo hemos perdido en función de esperar que nos lleguen avances
de afuera, creo que existe una resistencia a la innovación y a la creación desde
adentro, puede ser por la falta de subsidios y la sobrecarga laboral, pero aun así
considero que desde el quehacer científico en términos educativos, le tememos
un poco al remezón, tal vez por miedo a fallar, tal vez por no contar un aval
externo, tal vez porque no confiamos lo suficiente en nuestras habilidades.
Creo que nos corresponde analizar el papel de la
universidad latinoamericana y en nuestro caso la colombiana de manera puntual,
no mirando solamente a los retos tecnológicos del nuevo siglo sino también al
factor diferenciador que le dará lugar en la historia mundial y así mismo que
manifiesta su propia identidad en el contexto global.
hasta aquí otra critica sin fundamento.

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